Cuando comencé a vagabundear por Internet, era bastante joven. Bueno, qué, en realidad era una niña. Claro que a los 10 años de hace casi 10 años, los niños no tenían tantas cosas de las qué cuidarse en la red como hoy – pero desde el primer día que me registré en una página web, sabía la “Ley” incluso mejor que la dirección de mi casa: nunca, nunca des tu verdadera información en Internet. Pon un nombre diferente, un ‘nickname’, una dirección falsa, número de teléfono falso, y cambia tu edad. Esta es una costumbre que me ha seguido el resto de mi vida, si bien ahora que ya estoy algo cansada de tanto ‘secretismo’ y que conozco el círculo en el que me muevo me he distendido bastante… pero, aún así, no soy capaz de inscribirme en ningún lugar usando más información verdadera que mi nombre, edad y país y ciudad de nacimiento.
Así que imaginen mi turbación la primera vez que me choqué con un sistema de registración coreano. Olvidémonos del hecho que, en el 90% de las páginas que requieren registro están, bueno, restringidas a coreanos. Pensemos por un momento que nacimos allá – o que nuestro país ha implementado un sistema como el suyo. Lo primero que te piden es tu nombre, tu nombre real (y más te vale que sea tu nombre, porque lo van a corroborar en una base de datos nacional), junto con tu número de identificación.
Me piden eso a mí, que ni siquiera estoy cómoda escribiendo mi dirección, y renuncio a Internet de por vida.

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seguir?