Dios, el título de esta entrada suena demasiado a título de un periódico amarillista. Perdón.
Mis ánimos ahora mismo están... por el suelo. Un actor al que respetaba mucho, cuyos personajes me trajeron alegría y llanto, hoy me hace llorar por sí mismo: el señor Park Yong Ha ha muerto hace ya unas horas. Como si eso no fuera ya suficiente, todo parece indicar que se ha suicidado.
Aquí me voy a volver personal... me disculpo por adelantado. El suicidio es una de las muertes que más detesto. No puedo llorar por un suicida: fue su decisión y es el único responsable por sus actos. Si lloro y reniego por los que quedan con vida, con los que se culpan unos a otros, buscando desesperanzados ese "y qué hubiera sido si...", pensando en todas las maneras en las que podrían haber evitado que su ser querido decidiera quitarse la vida.
Entonces, teóricamente, esta noticia no debería haberme afectado tanto como lo hizo. Pero es que, cuando se trata de actores favoritos muertos, yo parezco haberme sacado todos los números...

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seguir?